jueves, 16 de octubre de 2008

El sonido de tu risa aun se cuela por mi ventana
y mis esfuerzos vanos por olvidarte
me recuerdan que los ángeles ríen
en el delirio de los mortales que les ofrecemos el alma.
Hoy volví ha soñar aquel beso,

el que nunca me diste
y aunque suene cotidiano,
le pedí a Dios que no me dejara despertar,
porque el abrir los ojos
y no encontrar trazo alguno de tu celestial silueta;
como a diario, me hace lamentar cada respiro.
Hoy alguien pronunció tu nombre

y una lágrima disimulada recorrió mi rostro,
mientras inquieto, afirmo que eres asunto pasado
¡Pero como has de serlo amor!
si aun te espero en cada llanto,
en cada paso a prisa,
en la sonrisa disimulada
y en la mirada perdida,
en la luna desesperada,
en cada letra que escribo,
te espero
aun cuando el firmamento
me convence de que no lo hago,
en cada desvarío de mi débil esperanza, te espero.

No hay comentarios: